Ricardo Romo Torres

Semblanza

Ricardo Romo Torres se considera un artesano del corazonar. Sus aprendizajes más importantes —vitales y experienciales— los ha obtenido conviviendo con sus padres y con las y los alfareros de Tlaquepaque y Tonalá. Es autor de textos académicos, memorias, poesía y cuentos. Le gusta andar, contemplar la naturaleza y observar la conducta humana, tanto en sus manifestaciones individuales como colectivas. Además, es un gran lector de la obra de María Zambrano. Ariano y tapatío de pura cepa, se siente, sobre todo, profundamente agradecido con la vida y con la existencia. Ha publicado en la Editorial Plenitud los siguientes libros: Guadalajara. Variaciones bibliográficas (2023), Juegos de memoria. Susurro y resplandor (2024) y Años de soledad. Soltería y (des)encuentros en los vaivenes de la vida (2025), escrito en colaboración con Emma Ruíz. En 2026, ha redactado otra obra, ahora en coautoría con Eleazar Martínez Servín, cuyo título es Abuelos conversando. Historias cruzadas.

Artesanas de bondad. Umbrales y travesías

 

Sinopsis

Un recorrido íntimo por la memoria, los afectos y el mundo artesanal de algunos contextos específicos de Guadalajara, Tlaquepaque y Tonalá. A través de ocho capítulos que alternan umbrales y travesías, el autor entreteje recuerdos familiares, testimonios, poesía, música e investigación para explorar un tema central: la bondad es un oficio que se aprende y se ejerce con las manos, no solo con discursos sino con actitudes.

El viaje comienza con Mercedes, su madre, artesana, comerciante y figura entrañable cuya generosidad pervive en gestos cotidianos: desde bordar un barco hasta alimentar, cuidar y acompañar. La memoria familiar se enlaza después con Martina Covarrubias Panduro, alfarera de Tlaquepaque, quien convirtió el barro en movimiento, canto, resistencia y enseñanza. Sus figuras "con alma" revelan una tradición transmitida mediante el ejemplo amoroso y tierno.

La poesía y la música abren nuevos umbrales y travesías para evocar a estas mujeres y a la tía Vichis, mientras Tonalá conduce al autor hacia sus antiguas investigaciones sobre los alfareros y hacia María Arana, artesana de lo pequeño y cotidiano.