CIENCIA, SALUD, YOGA Y MOVIMIENTO PARA LAS PERSONAS MAYORES
Usualmente a las personas mayores se nos recomienda, evitar la quietud, el sedentarismo y por supuesto la peligrosa inmovilidad, debido precisamente a las complicaciones derivadas de la misma, y a su alto impacto a nivel de nuestra salud general.
No obstante, podemos adoptar un estilo de movimiento y de vida diferente basado en la movilidad somática, mediante la práctica de un Yoga especial, delicado, suave y equilibrante en todo el sentido de la palabra, gracias al cual es posible afirmar que podemos lograr “movimiento en la quietud” así mismo aunque parezca contradictorio “quietud dentro del movimiento”
¿Cómo es posible esto? La respuesta es muy sencilla; practicando una hermosa modalidad de Yoga llamado Yin Yoga, denominado el Yoga del silencio, profundamente meditativo en la quietud, pero óigase bien no estamos hablando de una inmovilidad absoluta, todo lo contrario, se trata de una quietud muy hermosa y profunda, que abre paso a la más alta liberación interior, a partir de la movilidad energética por parte del practicante, cuyos efectos son verdaderamente sanadores.
Por otra parte, es bien sabido que el sedentarismo puede conducir entre otros, a la muy preocupante Kinesiofobia o miedo a moverse por temor a una caída y la consiguiente pérdida de independencia por un lado, mientras que por el otro; amenaza con dejarnos atrapados en nuestro propio cuerpo y lo que es peor, en nuestra mente con efectos de muy alto impacto en materia de incapacidad integral.
Por esta razón debemos movernos para desarrollar la inteligencia corporal y mental, convirtiendo así nuestras debilidades en verdaderas fortalezas.
No obstante lo anterior, muchas personas mayores se preguntan; ¿para qué me muevo, por qué me muevo, cómo me muevo, qué debo sentir cuando me muevo, me muevo porque mis hijos, nietos y médicos me lo recomiendan, o porque soy consciente de su importancia para mi calidad de vida?
Todas estas inquietudes son muy importantes pero la última es de carácter vital al estar centrada en la salud integral presente y futura del practicante. Y lo que mejor no se necesita tener un excelente estado atlético, tampoco hablamos de una competencia deportiva sino de una actitud frente a la vida con alta movilidad y apertura mental, así como nuestra capacidad física para vivir con plenitud mediante su práctica.
Esto sucede porque inevitablemente nuestras posturas corporales llevan implícitas aperturas mentales muy valiosas e interesantes pues a través de un movimiento, lento, calmado, sanador no sólo evitamos la pérdida de masa muscular, si no que ganamos equilibrio y mayor flexibilidad, además abrimos nuestro, corazón, mente, emociones, pensamientos, sentimientos, dolores físicos, mentales y sensaciones a un nivel de movilidad mente cuerpo, verdaderamente asombroso.
Finalmente, si bien el envejecimiento es un proceso absolutamente inevitable, también lo es que podemos y debemos convertirlo en una etapa de mucha paz, calma, aceptación a través de la práctica de un estilo de Yoga que nos enseña a vivir y a disfrutar profundamente en la “quietud en movimiento” y, a su vez en el “movimiento en la quietud” lo que se traduce en un nuevo estilo de vida saludable con excelentes resultados, gracias a este viaje muy suave, cuidadoso, silencioso y sanador al interior de nuestro mundo interior.
Elsa Beatriz Acevedo Pineda
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